CEDIA OPINA

A inicios de la década de 1980, fundé junto a un pequeño grupo de profesionales el Centro para el Desarrollo del Indígena Amazónico – CEDIA, a partir de la necesidad de rescatar y proteger el territorio del pueblo indígena machiguenga en el alto Urubamba, departamento del Cusco. Desde entonces, fuimos conscientes de que esta tarea, aunque urgente, no debía ser una medida transitoria, sino una lucha permanente.

En estos 44 años de trabajo, CEDIA ha desarrollado su línea de acción Territorio, que incluye procesos de reconocimiento, titulación, ampliación, georreferenciación y rectificación comunal. Gracias a ello, se ha facilitado el saneamiento físico-legal de más de 500 comunidades, lo que equivale a más de 5.5 millones de hectáreas de territorios indígenas con seguridad jurídica. Sin embargo, la experiencia nos ha demostrado que la titulación, si bien es indispensable, no es suficiente por sí sola para garantizar la sostenibilidad del uso del territorio ni su protección efectiva.
Por ello, y de manera paralela, CEDIA impulsó una estrategia orientada a mejorar la gobernanza territorial, a través del Fortalecimiento Institucional Comunitario (FIC), con el objetivo de consolidar la institucionalidad comunal para la gestión de los territorios titulados. A partir de nuestro Plan Estratégico 2024, este componente se consolida como la línea de acción Gobernanza. Territorio y Gobernanza, trabajados de manera articulada, constituyen la base para alcanzar la seguridad jurídica y mitigar las amenazas que enfrentan los territorios de las comunidades nativas.
Como un paso complementario al saneamiento físico-legal, CEDIA incorpora el fortalecimiento de la gobernanza como condición esencial para consolidar los derechos territoriales. Las comunidades que transitan por ambos procesos —saneamiento y FIC— reducen significativamente el riesgo de conflictos, actividades ilegales y no sostenibles, sanciones y afectaciones. En los últimos años, hemos visto muchos casos de comunidades que al no recibir información suficiente y al no haber complementado la seguridad territorial con el fortalecimiento de la gobernanza han incurrido en multas y sanciones, de parte de organismos como OSINFOR. Para abordar este problema, CEDIA ha trabajado de la mano con GERFOR-Loreto y OSINFOR, para liberar a 72 comunidades nativas de estas deudas, fortaleciendo su gobernanza, conformando y fortaleciendo a sus comités de vigilancia e incorporándolas al sistema de compensación de multas por conservación, por un monto superior a los 50 millones de soles de multas compensadas.
«CEDIA ha trabajado de la mano con GERFOR-Loreto y OSINFOR, para liberar a 72 comunidades nativas de estas deudas, fortaleciendo su gobernanza, conformando y fortaleciendo a sus comités de vigilancia e incorporándolas al sistema de compensación de multas por conservación, por un monto superior a los 50 millones de soles de multas compensadas»
Asimismo, la experiencia nos ha demostrado que la seguridad jurídica requiere de procesos de planificación participativa a largo plazo. En este contexto, los Planes de Vida se han convertido en una herramienta fundamental. A través de su elaboración, las comunidades realizan un ejercicio reflexivo y crítico sobre su realidad, abordando temas como identidad cultural, bienestar, salud, educación, recursos naturales, organización comunal y economía. A partir de ello, se construye una planificación estratégica para su desarrollo. En los últimos años, CEDIA ha acompañado a alrededor de 300 comunidades nativas y campesinas en la formulación e implementación de sus Planes de Vida.

Los Planes de Vida no constituyen demandas aisladas, sino el primer nivel de planificación para la gobernanza territorial comunitaria. En esta línea, con el apoyo de CEDIA, el Gobierno Regional de Loreto promulgó la Ordenanza Regional N.° 018-2018-GRL-CR, que reconoce los Planes de Vida como instrumentos de planificación estratégica de interés público, generando transformaciones significativas en diversas cuencas de la región.
Este proceso ha llevado a las comunidades a plantearse la necesidad de desarrollar actividades económicas sostenibles, lo que motivó a CEDIA a consolidar la línea de acción Economía Indígena, orientada a la identificación, estudio e implementación de iniciativas productivas sostenibles. Estas acciones se desarrollan principalmente en el paisaje Yavarí–Tapiche, en alianza con la Federación de Comunidades de los Ríos Tapiche y Blanco (FECORITAYB) y sus comunidades base.
De este modo, la seguridad jurídica comunitaria se sustenta en el Territorio y la Gobernanza; se fortalece con los Planes de Vida; y alcanza sostenibilidad mediante actividades económicas viables y responsables. Estas líneas maestras permiten proyectar el buen vivir de las comunidades amazónicas.
La reflexión sobre la planificación territorial también condujo a CEDIA a promover alternativas que aseguren la protección jurídica de paisajes integrales, incluyendo áreas de uso y cuidado común. Así surge la línea de acción Conservación, a través de la cual CEDIA ha participado en la creación de nueve Áreas Naturales Protegidas (ANP) de carácter nacional, siendo la única organización de la sociedad civil con este nivel de involucramiento. Todas ellas han sido impulsadas por las propias comunidades y se sustentan en modelos de conservación participativa, tres de las cuales cuentan con el estándar de Lista Verde de la UICN.
«Los Planes de Vida no constituyen demandas aisladas, sino el primer nivel de planificación para la gobernanza territorial comunitaria. En esta línea, con el apoyo de CEDIA, el Gobierno Regional de Loreto promulgó la Ordenanza Regional N.° 018-2018-GRL-CR, que reconoce los Planes de Vida como instrumentos de planificación estratégica de interés público, generando transformaciones significativas en diversas cuencas de la región»
En esta misma lógica, CEDIA ha sido pionera en la defensa de los derechos de los Pueblos Indígenas en Aislamiento y Contacto Inicial (PIACI), promoviendo la creación de Reservas Territoriales e Indígenas incluso antes de existir un marco normativo específico. Entre ellas destacan la Reserva Territorial Kugapakori–Nahua–Nanti, la Reserva Madre de Dios y, más recientemente, las Reservas Indígenas Yavarí–Tapiche y Sierra del Divisor Occidental. Esta labor continúa a través de nuestra línea de acción PIACI.

A lo largo de este camino, CEDIA ha contribuido a la consolidación de paisajes integrales complejos, como Urubamba–Cusco, Yavarí–Tapiche y Güeppí, donde convergen comunidades tituladas, reservas indígenas, ANP, concesiones y otros usos del territorio. Nuestra intervención busca siempre armonizar los distintos instrumentos de gestión para asegurar la sostenibilidad del paisaje y el buen vivir de las poblaciones locales.
De acuerdo con nuestro Plan Estratégico Institucional, CEDIA desarrolla sus acciones a través de las siguientes líneas:
- Territorio
- Gobernanza
- Planes de Vida
- Economía Indígena
- Conservación
- Pueblos Indígenas en Aislamiento y Contacto Inicial (PIACI)
En el marco de estas líneas, CEDIA compartirá periódicamente las reflexiones y aportes de su equipo profesional a través de este espacio institucional: CEDIA Opina.


