Las comunidades nativas de Shipetiari, Palotoa Teparo, Diamante y Santa Rosa de Huacaria, del Alto Madre de Dios, definieron sus nuevas rutas, presupuesto y cronograma de actividades de vigilancia, transformando las lecciones aprendidas durante el 2025 en una hoja de ruta operativa para el presente año.
La actualización de los planes de monitoreo 2026 contó con la asistencia técnica del Centro para el Desarrollo del Indígena Amazónico (CEDIA); en el marco del proyecto, “Consolidación del territorio indígena del rio Alto Madre de Dios en la región megadiversa del Manu” financiado por Rainforest Trust y REWILD.

Este proceso de actualización se desarrolló entre el 11 y el 18 de marzo y se sustentó en un ejercicio de planificación operativa donde los Comités de Vigilancia Comunal (CVC) deciden cómo, cuándo y por dónde recorrerán sus territorios, lo que implica transformar la experiencia acumulada en decisiones técnicas concretas, que van desde el trazado de nuevas rutas de recorrido hasta el cálculo detallado de los recursos necesarios. El objetivo central es que cada comité cuente con una guía clara que le permita reaccionar de forma organizada ante cualquier alerta en el bosque, ajustando sus estrategias de protección a los desafíos actuales del territorio.
Este trabajo de planificación se alimenta de un proceso previo de autoevaluación donde los vigilantes analizaron su desempeño durante el año anterior. En reuniones participativas, los integrantes de los CVC revisaron sus prácticas cotidianas para entender las fortalezas que les han permitido desarrollar sus funciones de manera efectiva y las dificultades que afectaron la continuidad de los patrullajes. Esta mirada interna les permitió que la nueva planificación se formule y sea una respuesta directa a la realidad que viven como vigilantes en el campo.

A través de este análisis, se reconocieron amenazas, como el ingreso de personas no autorizadas o el uso de métodos prohibidos en la pesca, los procesos pendientes de saneamiento físico legal, entre otros. Al detectar estas problemáticas, las comunidades pudieron identificar oportunidades de mejora, lecciones aprendidas que fueron el insumo principal para que los Planes de Monitoreo de este año se adapten a las condiciones reales de cada comunidad.
En cuanto a la redefinición de rutas de patrullaje, los vigilantes utilizaron el mapa de la comunidad para marcar los puntos exactos donde han detectado amenazas como la tala ilegal o invasiones. Al cruzar la información de la autoevaluación sobre las zonas más vulnerables con su conocimiento local, validaron colectivamente nuevos trayectos seguros y que optimizan el tiempo de recorrido. De esta manera, las rutas trazadas para el presente año 2026 están diseñadas para cubrir estas áreas críticas que antes presentaban dificultades de acceso o que requieren mayor vigilancia debido al incremento de amenazas.

Para garantizar que estos recorridos sean posibles, se elaboró también un presupuesto detallado que desglosa los costos de combustible, alimentación y los insumos básicos de seguridad. Este paso fue fundamental, ya que en la evaluación previa se detectó que la falta de logística era uno de los principales obstáculos para cumplir con los recorridos trazados por patrullar. Al tener claridad sobre el costo real que implica cubrir cada patrullaje, las comunidades pueden organizar mejor sus recursos propios y coordinar con aliados estratégicos para asegurar que ningún sector importante se quede sin monitorear por falta de materiales o transporte.
Finalmente, el proceso incluyó la elaboración de un cronograma de actividades que organiza la frecuencia de las salidas según la estacionalidad y el nivel de riesgo de cada zona. En este calendario se asignaron responsables específicos para cada ruta, integrando la lección aprendida sobre la necesidad de fortalecer la coordinación interna y los mecanismos de reporte. De esta manera, con fechas y tareas claras, el sistema de vigilancia se vuelve más predecible y eficiente, permitiendo que los reportes de monitoreo fluyan de manera constante para una mejor toma de decisiones en la comunidad.

Desde el CEDIA, acompañamos este esfuerzo de las comunidades nativas por fortalecer su gobernanza territorial, aportando herramientas técnicas para que la planificación del monitoreo sea un reflejo del compromiso de los vigilantes con la protección de sus comunidades y el bosque.
Redacción: Helen Quiroz


